A todos nos gusta pensar que tenemos cierto control sobre nuestras vidas, y muchas veces nos engañamos a nosotros mismos pensando que estamos al mando. Pero entonces pasa algo que nos recuerda que el mundo funciona con sus propias reglas, y no con las nuestras. Que sólo estamos de paso...

En ocasiones perdemos el control, y las reglas del mundo su sentido, entonces sólo queda el desconcierto y la improvisación.
ResponderEliminarVientos.
Me ha gustado el blog, te sigo.
Un abrazo.